Los materiales educativos en mi propuesta de intervención
Los
materiales curriculares según A. San Martín (1991) son “aquellos artefactos que... coadyuvan a la reconstrucción
del conocimiento aportando significadores parciales de los conceptos
curriculares.” (Moreno, 2004: 2). Dentro del ámbito educativo se han señalado a
los recursos, medios o materiales didácticos como sinónimos; sin embargo se
distinguen cada uno por la manera en la que contribuye a las prácticas de
aprendizaje considerando necesario replantearlos.
El material didáctico es todo aquel producto que el
docente diseña para facilitar y acercarse a los procesos de aprendizaje, los
medios didácticos engloban a los instrumentos y los recursos son aún más
extensos pues determinan las decisiones en torno a las estrategias a
desarrollar y los materiales que se disponen para la construcción del
conocimiento.
El uso de los materiales educativos corresponde a
diversas teorías curriculares, en la actualidad nos podríamos ubicar dentro del
paradigma práctico por la flexibilidad de los planteamientos situados a la
realidad del entorno social y en el paradigma estratégico por pretender
analizar, criticar y transformar situaciones para mejorarlas.
De acuerdo a dichas teorías o paradigmas los materiales
educativos se pueden clasificar en abiertos o cerrados por los aspectos que los
caracterizan, abiertos son los “diversificados, diferenciadores, de saber
pluridimensional, adaptables a la realidad y de aprendizaje constructivo”
(Moreno, 2004: 12) particularidades que obligan a relacionarlo con las
propuestas de intervención basadas en proyectos por su adaptabilidad a las
necesidades del grupo.
Estos materiales abiertos correspondientes a una visión
global del aprendizaje por competencias que anteponen la incorporación de las
nuevas tecnologías y aunque no garantizan el éxito del proceso educativo,
logran rediseñar las relaciones de aprendizaje pues como bien argumenta Adell
las escuelas ya son nodos de red, interconectadas de manera colaborativa frente
a un mismo fin, el de crear y compartir.
Aunque los libros de texto siguen siendo el material por
excelencia, también existen otros materiales con soporte de papel, técnicas
blandas y materiales audiovisuales y medios de comunicación en donde se
incorporan las TIC “que en principio favorecen y facilitan el trabajo en
equipo, la interactividad y la creatividad de los estudiantes y docentes” (Benavides, Pedró, 2007, 29)
Por la relevancia de la selección de
materiales acorde a las necesidades de aprendizaje los medios pueden ser a la
vez un instrumento y recurso que sirva a las pautas de la estrategia, por lo
que para el desarrollo del proyecto se acude al acervo de libros de la
biblioteca escolar y de aula para explorar diversidad de textos, a videos y
proyecciones que permitan ampliar información, carteles que propaguen la puesta en marcha de
las actividades, audios, imágenes y páginas de internet que compartan
experiencias de trabajo semejante pero desde otros lugares. También pueden ser
un recurso de expresión y comunicación por medio de la creación y proyección de
las actividades planeadas en programas previamente organizados.
Emplear otros materiales para el
aprendizaje como lo recomienda uno de los principios pedagógicos establecidos
en el plan de estudios 2011 es solo una pequeña parte de la innovación
educativa pues ésta “debe ser entendida como el cambio producido en las
concepciones de la enseñanza y en los proyectos educativos” (Rodero, Gonzales,
2006: 5) y dentro de este cambio tiene gran influencia las nuevas tecnologías.
















